Pasar por la calle 68 ó caminar por San Victorino es un verdadero caos en Bogotá debido a la gran cantidad de vendedores ambulantes que hay en ellas. Al uno transitar por estos obstaculizados senderos, se encuentra de todo, por eso el hecho de que existan en la ciudad no es algo por lo cual ponerse a pelear ya que fueron creados hace ya bastante tiempo y debido al gran auge que generaron en la sociedad, no dejaron de expandirse por toda esta. Sin embargo, esto no significa que no generen inconformismo frente a ciertas personas, por lo tanto es necesario buscar alternativas que ayuden a solucionar dichas diferencias entre los vendedores y la sociedad como tal que no los acepta. Para mí, como transeúnte sugiero que es necesario prohibir la imposición de vendedores ambulantes en ciertos lugares de la ciudad ya que estos dañan la imagen de esta en varios sentidos, trayendo consigo una perdida de la cultura y de lugares emblemáticos de la ciudad como por ejemplo la candelaria. Da vergüenza que lo que se supone que es un sitio turístico, se convierta en un lugar lleno de malos olores, de suciedad y en si de mal aspecto.
Yo entiendo que la mayoría de vendedores ambulantes hacen este "trabajo" con el único propósito de subsistir en la sociedad pues, debido a las pocas posibilidades de empleo que el Estado les genera, ven como única salida vivir de dicho sustento, además es preferible que estén trabajando de esta manera a estar delinquiendo en la ciudad. Desafortunadamente, no todos lo hacen con este propósito y son esas excepciones las que hacen que la misma sociedad los cataloguen de generar inseguridad y así mismo los discriminen y traten como lo hacen. Al haber mucha gente en un mismo lugar y con tantas distracciones alrededor es más fácil que los amigos de lo ajeno hagan de las suyas, los ladrones claramente aprovechan el desorden y la distracción de los compradores para robar más y así establecer un lugar estipulado para practicar dichas acciones. Es posible decir que no siempre los ladrones son los vendedores ambulantes-aunque a veces si- pero en consecuencia a los que aprovechan estas situaciones para quitarle a los demás sus pertenencias, hacen generarle a los vendedores ambulantes críticas y mala imagen que impiden el cambio de opinión que se tiene de estas personas.
Por otra parte, analizando dicho problema es claro evidenciar que los vendedores ambulantes al no tener un lugar propicio para trabajar, buscan un sitio donde vean que es muy concurrido para así tener mas ganancias. Es por esa razón que estos son un "estorbo" para los caminantes y por lo tanto es difícil transitar por respectivas calles, adicionalmente de caminar junto a mucha gente, uno se ve en la tediosa labor de "esquivar" cuanto carrito y mesa se le atraviese. Imagine que una persona tenga afán y deba pasar por en medio de estos, su recorrido se convertirá en un laberinto en el cual todo su tiempo se verá gastado; ó también un claro ejemplo son las personas discapacitadas, ellas al necesitar de más espacio y más tiempo para caminar no pueden hacerlo con tanta facilidad debido a todo lo que tienen que pasar, y por eso es que todo esto se podría evitar si hubiera más orden y conciencia acerca del espacio público que se esta usando.
Ahora hablemos por parte de los ecologistas, tanto ellos como yo, podemos asegurar que gracias a todas las practicas que se hacen en las calles o espacio público, el medio ambiente también se ve afectado. Al no tener unas normas que los obliguen a respetar el espacio que usan, los ayuda y en parte "respalda" a dejar basura y a crear un ambiente sucio el cual incluso podría llegar a provocar enfermedades. Los vendedores ambulantes al mismo tiempo que producen algo para satisfacer las necesidades de la sociedad, también van produciendo desechos los cuales muchas veces van a parar a la calles y no a las canecas o lugares específicos para el desecho de estos, por eso toda la basura y suciedad que se ve en algunas calles de la ciudad, dejando como único resultado el deterioro de estas.
Antes todo esto debe haber solución, el Estado no tiene que prohibirlos pero si debería analizar y crear espacios donde estos trabajadores puedan acomodarse para seguir ofreciéndole a las personas de una manera digna y ordenada sus servicios, teniendo en cuenta que esta posibilidad no solo beneficia a los vendedores ambulantes, también a toda la sociedad colombiana.